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Miércoles 14 de diciembre de 2011
Caleta Choros
Una playa muy especial
Sin lugar a dudas, nuestra visita a caleta Punta Choros y la isla Damas ha sido lo más recordado en la Gira de Estudios de los Octavos Años. El día anterior nos contactamos con la Gobernación Marítima para conocer del estado meteorológico y las condiciones del mar para el miércoles 9. Ese día amaneció soleado y luego de desayunar partimos rumbo al Norte de Coquimbo para conocer la reserva de Pingüinos de Humboldt en las islas Choros y Damas, que junto a la de Chañaral corresponden al Parque administrado por la CONAF. Luego de recorrer una extenso camino de tierra, en un paraje árido y con presencia de algunos auquénidos y caballares, pasamos por el poblado de Choros, famoso por su producción de olivos que tienen una antigüedad de más de trescientos años y por tener una hermosa capilla colonial construida en madera y cuya campana es de oro. Llegamos a la pintoresca caleta de Choros, de colores llamativos y luego de pasar por los registros de CONAF y de la Gobernación, embarcamos en lanchas de avezados pescadores del lugar que hoy, además de sus labores de pesca realizan las de turismo. De la travesía impactó el oleaje y la brisa marina, olas no aptas para quienes sufren de mareos. Es impresionante la visita a los acantilados y grutas que visitamos, ver enormes lobos marinos recostados en rocas a gran altura y con enorme peso y aves que anidan en estas islas y que emigran desde Perú. Los pingüinos, con su natural belleza, solos o en grupos, subiendo las escarpadas rocas costeras. Una maravilla para la vista ver las tonalidades de las aguas de un azul turquesa y verde, propias de aguas frías de la corriente de Humboldt.
Desembarcamos por una media hora en la isla Damas de una belleza excepcional: la transparencia del agua, su arena blanca, sus caminos, nos hacían pensar de una isla del Caribe en latitudes australes (solo lo helado del agua nos decía lo contrario). Esta isla tiene dos pequeñas playas: Las Tijeras, lugar de desembarco y La Poza, cercana a la anterior.
Luego de cerca de la media hora regresamos a la Caleta Choros para almorzar y regresar por la tarde a nuestro lugar de alojamiento en Coquimbo.
Cuando uno tiene la oportunidad de conocer lugares tan hermosos de nuestro país, reconoce y valora los esfuerzos realizados por entidades encargadas de velar y preservar las especies en vías de extinción y de rechazo a la instalación de centrales térmicas que ponen en peligro las especies de flora y fauna marina tan importantes como todos los seres vivos de nuestro planeta. Nos sentimos orgullosos por poseer paisajes tan hermosos y queda a las nuevas generaciones el llamado a proteger la naturaleza que Dios nos ha privilegiado en darnos.
Quienes brillaron por su ausencia fueron los delfines que en otras travesías suelen acompañar a las lanchas de los turistas. Será para otra ocasión.
Robert Carroll Ballangione Coordinador de Admisión |
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