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Principios Institucionales
La Corporación tiene por misión impartir docencia según los programas, métodos e instrucciones que imparta el Supremo Gobierno. Se preocupará de concertar la acción de profesores, alumnos y apoderados, sobre la base de estrecha relación entre ellos. Esta descansará por una parte, sobre la autoridad moral de los maestros, y se reflejará en un sentido de servicio y comprensión para con el alumno y en el ejercicio de la autoridad sobre ellos. Los alumnos, por su parte, deberán responder con lealtad, respeto y gratitud para con sus maestros. Estas relaciones serán cauteladas por la Dirección del Colegio que será responsable ante la Corporación de su vigencia.
La participación de los apoderados en esta tarea, consistirá en ayudar a los alumnos en la enseñanza, vigilando sus tareas, ayudándolos en ellas en lo posible, y sobre todo, inculcándoles a los alumnos, los hábitos de respeto y aprecio hacia sus maestros y cumplimiento de sus deberes de personas, estudiantes y buenos compañeros, tanto en lo fundamental como en lo formal. Esta función será cautelada por el Centro de Padres y Apoderados y su directiva responderá ante la Corporación de su eficacia.
La Formación. [subir]
La Corporación se preocupará de influir en todo el ámbito de su competencia, en la formación de los alumnos, tratando de inculcarles ideas fundamentales respecto de ellos como personas y de su misión en el ambiente que los rodea dentro de una visión contextual del universo.
La Corporación se compromete a cultivar como doctrina el concepto del hombre nuestro, que recibió la cultura greco ‑ latina y la tradición cristiana de la civilización occidental a través del legado espiritual de la Madre Patria y proclamara que sus establecimientos son colegios católicos.
Desde este punto de partida, pues "entendemos al hombre como un ser dotado de espiritualidad, con una misión trascendente hacia la cual se orientará siempre, en busca de la felicidad. Este concepto conlleva "una educación que fomente una escala de valores morales y espirituales propios de nuestra tradición chilena y cristiana". A partir de esta escala de valores se emprenderá la búsqueda de una unidad de sentido de la vida, que se expresará en un "estilo" de vida. De esta escala podríamos señalar los siguientes puntos:
En primer lugar se debe considera dentro de los valores del espíritu, la relación del Hombre con Dios, a través de la vida sobrenatural. Luego deben cultivarse las nociones de la Patria y Nacionalidad. Deben considerarse el concepto de autoridad, y las facultades de amor, entendimiento y dominio de sí mismo. La autoridad está representada por todos nuestros superiores jerárquicos, por lo tanto, para los alumnos, por maestros y apoderados, a quienes se les debe un respeto voluntariamente aceptado. El amor está expresado en la búsqueda del bien común, lo que implica un actitud de cariño y ayuda, desde y hacia maestros, compañeros, apoderados y extraños. El entendimiento de tareas, adquiriendo hábitos de trajo, autocrítica adiestramiento de aptitudes intelectuales, artísticas y físicas. El dominio de sí, o voluntad se forja con el ejercicio práctico y metódico del cultivo de los valores antedichos.
En el cuidado de nuestro ser físico, importa la cultura física, la recreación y le contacto, conocimiento, aprecio y cuidado de la naturaleza que nos rodea. En último lugar, debe considerarse la necesidad material y la comunidad y, por ende, los medios para su adquisición, de la obtención del dinero.
La orientación vocacional [subir]
La vocación es una actitud de amor hacia una tarea o una gama de sus variantes. También ese amor debe ser encauzado en el niño, desde pequeño. Para ello es fundamental, que se le forme según la escala de valores propuesta. De acuerdo a ella el cauce de la vocación irá, en primer término, por el concepto que el logro del amor vocacional o felicidad en el trabajo, se encontrará en la idea de servicio, y de ninguna manera en la de disfrute o goce de aficciones. Convencido el educando que la felicidad la encontrará en el servicio, buscará como lograr servir mejor. Entonces se evaluarán sus aptitudes. La vocación resulta, pues, de la conjugación de servicios y aptitudes.
Se debe aclarar al educando la importancia social, fundada en la escala de valores que proponemos, de todas las actividades laborales: Fuerzas Armadas, administración pública y privada, agricultura, arte y artesanía, comercio, educación, industria, profesionales, tecnología, etc.
Se debe precisar también la realidad de las oportunidades ocupacionales, limitaciones, ventajas y desventajas.
La tendencia natural del hombre a buscar a través del trabajo, el dinero, el poder y la gloria, deben combatirse como signos de egoísmo, reñido con la responsabilidad social o búsqueda del bien común, que debemos cultivar.
En niños y niñas debe aclararse el equilibrio entre responsabilidad ante la familia y aquella ante la sociedad.
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